Buenas tardes Jaime y gracias por apuntarte a la entrevista. ¿Quién es Jaime Medina y de dónde te viene la afición a los rótulos?
Soy un diseñador gráfico nacido en Barcelona y afincado en Gran Canaria desde hace 18 años. Siempre me atrajo el poder de la rotulación y su función comunicativa.
Como diseñador, he trabajado sobre todo en los campos de identidad corporativa, diseño editorial y cartelismo, donde el texto y su tratamiento son de vital importancia. La derivación hacia la rotulación ha sido progresiva hasta convertirse en mi principal ocupación.
¿Cuáles fueron tus estudios? ¿Derivan del diseño o de la ilustración?
Estudié el ciclo formativo entonces llamado Artes y Oficios en la escuela Massana de Barcelona, donde aprendí los conceptos básicos de la creación y el diseño aplicado a las artes visuales y me inicié en el dibujo y la ilustración. Posteriormente trabajé durante una década como director artístico en un estudio de diseño gráfico y después me establecí como freelance. Nunca he dejado de estudiar todo lo que puedo y espero seguir aprendiendo cada día.
Casi todo el mundo reconoce el mérito de un trabajo artesano, pero no todos están dispuestos a pagar su precio. Afortunadamente, parece que cada vez son más las personas que lo aprecian y valoran justamente.
¿Cómo se vive, o se sobrevive, en un mundo en el que impera lo digital con un trabajo como el tuyo?
Bien. Ofrecer este tipo de trabajo gráfico realizado de manera artesanal distingue mis creaciones del resto y les otorga una personalidad propia.
El mundo digital no me es ajeno en absoluto. Tengo la suerte de haber empezado a trabajar profesionalmente cuando el ordenador era aún una herramienta desconocida, lo que me sirvió para desarrollar mis habilidades manuales.
Recuerdo montar originales con las letras adhesivas de Letraset y encargar los párrafos de texto al fotocomponedor, para después montar el boceto que enseñaba al cliente. Era un trabajo lento y el proceso creativo se limitaba y ralentizaba enormemente.
He vivido desde el principio la revolución digital en el mundo gráfico y disfrutado de la posibilidad de disponer de más recursos creativos, de los cuales me sirvo para la creación de mis rótulos. Aunque aposté por la rotulación tradicional, con pigmentos y pinceles, los medios digitales me sirven de apoyo a la hora de bocetar y plantear la composición. Aún así, lo que más aprecio son las posibilidades comunicativas que ofrecen, convirtiéndose en una fuente de información inagotable.
Aprender o conocer una nueva técnica u obtener determinada información era antes una lejana posibilidad, siendo ahora algo sumamente accesible con tan sólo manejar un ratón.
Hablemos del proceso. ¿Puedes contarnos la parte creativa desde el inicio al fin?
Todo proyecto comienza con un detenido estudio del lugar y entorno donde se ha de colocar el rótulo. Trato de captar el espíritu del local, las necesidades del cliente y la correcta comunicación del mensaje. Ofrezco al cliente una propuesta que suele evolucionar hasta conseguir un resultado satisfactorio para ambos. Una vez definida la composición, elaboro un boceto en papel a tamaño real que me sirve de plantilla para trasladar el diseño al soporte elegido.
En ocasiones, según el material, boceto directamente sobre dicho soporte. A partir de ahí, se trata de elegir y mezclar los pigmentos y aplicarlos con el pincel. Obviamente, como en cualquier técnica pictórica, es fundamental el conocimiento de los materiales y su correcto uso.
¿Sueles tener plena libertad creativa o se te dan diseños “hechos” para llevarlos al soporte?
Hay de todo. La mayoría de clientes se dejan aconsejar, aunque a menudo imponen ciertos condicionantes, como la reproducción de su logotipo, alguna ilustración o motivo concreto, etc. La mayoría suele tener una idea aproximada de lo que quiere, pero no de cómo lo quiere. Esa es mi función: interpretar y modelar la idea o necesidad del cliente hasta conseguir un rótulo o anuncio que funcione como reclamo.
Cuando se establece una relación de confianza, suelen dejar en mis manos el proceso creativo; suele ser entonces cuando más disfruto y cuando más satisfecho queda el cliente.
Cuando se rotula a mano, nunca se acaba de dominar del todo una tipografía, en el sentido estricto del término. Se va perfeccionando día a día, trabajo a trabajo, hasta que te das cuenta de que la conoces lo suficiente como para interpretarla, adaptarla a tu conveniencia y darle un toque personal sin dejar de respetar su carácter.
Para el oficio tradicional de rotulación, por razones prácticas y económicas, es preciso conocer muy bien al menos tres tipos: la gótica (también llamada egipcia por los viejos rotulistas tradicionales), la casual y la script. La economía en el trazo de estas tipografías es un aspecto fundamental no sólo para conseguir una óptima legibilidad, sino también rapidez y rentabilidad a la hora de abordar un encargo.
¿Has realizado proyectos completos de diseño de una familia tipográfica?
Me gustaría, es algo que no descarto en un futuro. He realizado algunos ensayos sin llegar a profundizar, nada serio. Es una labor que admiro y me merece tanto respeto que no me siento todavía capaz de abordarla. Por otro lado, me parece un proyecto ideal para realizar en equipo.
¿Y en los rótulos? ¿Partes de tipografías estándar o es un trabajo 100% a medida?
Parto de tipografías establecidas, creo no es conveniente inventar ni ensayar demasiado con ellas, aunque ello no impide ciertas adaptaciones. Me gusta más jugar con los demás elementos de un rótulo, tan esenciales como la tipografía: la composición, el uso del color y las ilustraciones, las proporciones…
Que sea fácilmente legible debe ser la principal cualidad de cualquier rótulo, incluso por encima de criterios estéticos. Antes de ser admirado debe ser entendido. Si la información es mostrada además de una manera atractiva, se convierte en un reclamo, que es el objetivo final. Finalmente, el trabajo no deja de resultar a medida, cuestión que no depende únicamente del uso de la tipografía.
¿Y cuántas veces oíste en tu vida “despacito y con buena letra”?
Muchas. Es una frase atribuida a Antonio Machado, que continúa: “… que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”. Se adapta muy bien a mi filosofía y creo que en general es una máxima aplicable a cualquier ocupación artística o artesanal.
En la actualidad, profesiones como la tuya parecen haber encontrado sustituto en las tipografías digitales “de molde”. Yo lo tengo claro, pero… ¿Qué crees que aporta el valor artesanal en los rótulos?
Alma. Cualquier rótulo o cartel realizado a mano es único y tiene una historia, un proceso, una personalización y un cuidado que no tienen la mayoría de rótulos realizados mecánicamente, casi en serie. Ojo: no quiero decir que no se pueda conseguir prácticamente lo mismo con vinilo o cualquier otro material o proceso. Hay muy buenos profesionales que manejan de manera muy creativa las herramientas de las que disponen, con excelentes resultados.
Desgraciadamente, lo que impera es el puro mercantilismo: un servicio rápido y económico, a menudo realizado por alguien que posee las herramientas pero carece de los conocimientos básicos para conseguir algo con el mínimo valor artístico. El frecuente intrusismo que se practica en el mundo del diseño gráfico alcanza quizás sus cotas más altas en el campo de la rotulación.
Todos hemos visto proliferar los negocios de rotulación que consisten básicamente en un ploter conectado a un programa de diseño con cientos de diseños estándar y montones de “clip arts” que se transforman en rótulos sin ningún tipo de criterio estético, con la misma facilidad y rapidez con la que la harina se transforma en churros.
La historia es amar el pasado, para mejorarlo en el presente y que se recuerde en el futuro. Los rótulos ya existían desde hace muchísimos años. ¿Qué procesos innovadores encontramos hoy en día en su proceso y acabado?
Cualquiera de mis clientes puede ver cómo quedará exactamente su rótulo una vez colocado mediante una simulación con photoshop, por ejemplo. Casi todos los procesos innovadores tienen algo que ver con la aplicación de la tecnología, que avanza continuamente y proporciona numerosas ventajas en todos los terrenos.
En cuanto a la realización y los acabados, la mejora de las herramientas tradicionales y la creación de otras nuevas abre cada vez más posibilidades. También los materiales son cada vez de mejor calidad y su oferta es más abundante.
Por otro lado, existe últimamente en determinados países un resurgir del arte de la rotulación tradicional, que no sería posible sin la potente herramienta de comunicación en que se han convertido las redes sociales, donde se comparte abundante información y conocimientos, lo que inspira y anima a nuevos artistas. La combinación de tecnología y tradición augura un futuro prometedor.
¿Cuántos locales, más o menos, lucen tu trabajo en las islas?
Un centenar, quizás más. La mayoría son restaurantes y predominan los encargos de las tradicionales pizarras del sector. Aunque poco a poco la rotulación se va integrando en la decoración y los encargos trascienden del mero rótulo o pizarra para encontrar su soporte en paredes o cualquier elemento arquitectónico, tanto de restaurantes como de cualquier otro tipo de negocio
¿Y dónde está el lugar más lejano en el que encontramos un “despacito…”?
En Australia. Durante una temporada de estancia en Sidney, en la década de los noventa, descubrí el muy abundante chalkboard art que poblaba las calles y que me dejó impresionado. Allí tuve ocasión de aprender y practicar.
Posteriormente lo practiqué en Barcelona, donde mis pizarras decorativas fueron pioneras. Cuando miro ahora lo que hice entonces, encuentro muchos defectos formales; ahora me preocupa mucho más el uso adecuado de la tipografía y la correcta construcción de los caracteres.
Vayamos con el test rápido…. ¿Bocetos o directo al tajo?
Boceto, siempre. Algo fundamental.
¿Se puede vivir de la rotulación artesanal en Canarias?
Se puede sobrevivir. Ir escapando, como se dice por aquí.
Un estilo y por qué
El argentino “fileteado porteño”, porque es el que estoy descubriendo y practicando ahora mismo.
¿Blanco y negro o todo color?
Ambos. Depende del proyecto.
Un referente internacional
Varios; Dave Smith en Reino Unido, Noel Weber y los componentes del grupo LetterHeads en USA, Pierre Tardiff en Canadá, Alfredo Genovese en Argentina…
Otro del ámbito canario
Lamentablemente, no tengo ninguna referencia de alguien que se dedique a esto en Canarias. Sí me interesa mucho y sigo lo que puedo el trabajo del muralista Matías Mata (Sabotaje al Montaje), aunque no tengo el placer de conocerlo personalmente.
Banda sonora para trabajar....
Frank Zappa
¿Y para terminar un trabajo?
Frank Zappa
¿Qué es la inspiración?
Una forma de lucidez, consecuencia natural de la pasión por el trabajo
Una tipografía y por qué….
Últimamente le he cogido cariño a la LHF Hensler. Por su solidez y su sutil serif, ideal para muchos trabajos de rotulación.
Un defecto tuyo que deberías corregir es….
La pasión por el trabajo.
Mejor que no te llamemos para pedirte que…
Haga un rótulo para ayer.
¿Algo más que añadir antes de que se nos acabe el tiempo?
Un signo de admiración (en tipografía Hensler) por la labor de CanariasCreativa: !
Pues muchísimas gracias por tu tiempo. Mucha suerte y… nos vemos en la andadura.