
"Nací con un ojo cerrado que, a las pocas horas, logre abrir; no recuerdo mucho más de esa época. Después, de niño, jugaba con los “Másters del Universo”, con los “Playmobil”, con la “Megadrive” y , sobre todo, solía reconstruir otros juguetes que me encontraba en la basura o me los hacía yo mismo con cartones, restos de aparatos electrónicos y con cinta aislante de electricista, mi herramienta favorita. Todo eso transcurrió mientras veía como mis padres dejaban de quererse.........
Más tarde vino la adolescencia, en donde básicamente seguí jugando a lo mismo que antes, pero a escondidas, no fuera que las chicas pensaran que era inmaduro; sobre todo mi primer amor, Carolina, una chica rubia, guapísima, de ojos azules.
No mucho más tarde me convertí en un “pollo”, con el pelo largo recogido lo máximo que permitía mi frente, piercings y pantalones a lo “Pantera”. Aún no se conocían a los“metaleros” por aquel entonces, por lo que me aceptaban en los barrios. En ese período de mi vida apareció Internet.
Recuerdo perfectamente cuando instalaron por primera vez Internet en casa. Era un módem de 56 Kilobytes, extremadamente lento, incluso para la época. Me desesperaba accediendo a cualquier página, sobre todo, a la de uno de mis grupos favoritos, The Cure, que por aquel entonces tenía una propuesta web arriesgada. Pasaba muchas horas trasteando con el Messenger, descargándome programas pirateados (espero que ésto quede entre nosotros), música y tipografías.
“Navegar”, esa actividad tan insuntancial, me fue introduciendo en un sector donde he ido desarrollando mi trayectoria profesional en los últimos años. Este artículo habla de ese nuevo mundo intangible, de Internet. Empecemos.
Los No-Conectados
Antes, no hace muchos años atrás, llamábamos analfabeto a aquella persona incapaz de leer o escribir. En algunos lugares del planeta era incluso un lujo no serlo y, poco a poco, se ha ido erradicando este mal en los países "más desarrollados”.
Hoy en día, a esa palabra tan cacofónica, la de analfabeto, se le han ido añadiendo más acepciones. Uno de esos nuevos significados hace referencia a la "brecha digital", que se define como " la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque las tengan no saben como utilizarlas" (Arturo Serrano y Evelio Martínez).
En Canarias esta "brecha" es bastante profunda, fundamentalmente por el bajo nivel cultural de la población (un total de 53.430 personas en Canarias no saben leer ni escribir, datos del estudio elaborado en 2007 por el Instituto Canario de Estadística, el Istac, en el que se tomó como referencia a 1.733.201 encuestados mayores de 16 años), porque llegó más tarde y con más dificultad la banda ancha (según un estudio del impacto de las TIC en las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea, Canarias todavía están lejos de la media española, aproximadamente cinco punto por debajo) y por las malas prácticas de nuestros jóvenes con la red (un artículo del periódico el País reveló que el 39% de los jóvenes españoles pasan más de cuatro horas frente al ordenador chateando o con algún juego on-line).
Existen diferentes grupos dentro de esta grieta tecnológica, aunque son sólo tres los más visibles.
Por un lado, tenemos a las personas que saben que existe Internet, pero no les interesa. Piensan que no es más que otro acontecimiento similar a lo que fue en su día el televisor, pero es algo completamente diferente. Este medio supone una nueva reestructuración social (chats, foros, redes sociales, blogs..), económica (tiendas virtuales, reservas...) y política (campañas como la de Obama) que no debe ignorarse (este nuevo orden suele denominarse “Sociedad Red”, término popularizado por Manuel Castells*). Internet no es sólo un pozo sin fondo de información, es también un medio para interactuar, compartir y colaborar.
Otro gremio; las personas, especialmente jóvenes, que conocen estos medios y utilizan las redes sociales, los juegos de rol on-line y los chats a la perfección. Sin embargo, no saben utilizar de forma adecuada los ordenadores y, menos aún, explorar las posibilidades de Internet. En Canarias se han propuesto iniciativas interesantes por parte del Gobierno, como el “Proyecto Äbaco” en los años ochenta y el que está vigente actualmente, el “Aula Medusa" .
Muchos jóvenes pensarán que no es necesario manejar correctamente Internet. Esta tecnología es indispensable hoy en día para la búsqueda de empleo; portales como Infojobs o canariasjobs.com tienen un número considerable de ofertas de trabajo a un par de clics.
No nos olvidemos del último colectivo, quizás el más interesante, aquellos/as que no necesitan conectarse para nada (sectores rurales especialmente). Personas que, en sus quehaceres diarios, no lo utilizan, ni para sus trabajos, ni para su estilo de vida. Seguramente serán los más felices, dicho sea de paso.
Los ayuntamientos de las zonas más periféricas de las ciudades importantes y, especialmente, las Casas de Cultura, están haciendo un gran esfuerzo por impartir cursos de iniciación a la Informática dedicados casi en su integridad, a rescatar a estas personas. En este punto, muchos pensarán que la palabra "rescatar" es excesiva, sin embargo, existen actualmente operaciones cotidianas que nuestros mayores, por citar un sector de la población, podrían realizar y que enriquecerían aún más sus vidas. Hablo de vigilar sus cuentas bancarias por Internet, de realizar operaciones y trámites complejos con el DNI electrónico, (donde la firma digital es tan válida como la manuscrita y por lo tanto, la persona no debe de hacer acto de presencia), de buscar un destino para las vacaciones con la ayuda de mapas interactivos como Google Maps o Google StreetView, de hablar por videoconferencia con sus amigos y/o familiares, de participar en foros y compartir aficiones, de criticar al político de turno... Cuando nos adentramos en estos temas, resulta casi inevitable entrar en el debate de si la vida on-line y off-line son compatibles, si una sustituye a la otra o si las dos se retroalimentan. Según nos comenta Hampton*, ambas son complementarias.
Todos estos actores participan en un mismo escenario, el de la brecha digital.
Ahora que lo pienso, como cuando era niño era muy tímido para decirlo en persona, si Internet hubiera existido, podría haberle dicho a Carolina, a través del Messenger, lo mucho que me gustaba, que tenía incluso una canción que oía para recordarla y que aquella vez que nos tropezamos de frente, fue porque le dije a un compañero de clase que me empujara hacia ella. Pero, seguramente, si hubiera existido, no la recordaría de esta manera.

por Alejandro Ramos Melián, de Punto D
alejandroramos@puntod.es
Referencias:
Manuel Castells*: Sociólogo y profesor universitario, catedrático de Sociología y de Urbanismo en la Universidad de California en Berkeley, así como director del Internet Interdisciplinary Institute en la Universitat Oberta de Catalunya.
Hampton*: Sociólogo y Profesor de la Escuela Annenberg de Comunicaciones de la Universidad de Pensilvania.