
Hace semanas los hermanos Mingarro protagonizaron la más divertida y cercana conferencia de las que hasta ahora ha acogido Ping Pong Shop. Puro descaro y cercanía en una tarde repleta de sorpresas, con llamada de teléfono incluida.
A quienes hubieran asistido a conferencias anteriores de Juan y Alejandro Mingarro no les cogería desprevenidos, pero a quienes conocíamos su talento como ilustradores pero no como conferenciantes nos resultó una más que grata sorpresa.
Los dos hermanos del estudio barcelonés de ilustración fueron una auténtica descarga de adrenalina condensada en más de dos horas de conferencia. Abrieron fuego con un vídeo de su infancia donde ambos protagonizaban cortometrajes en los que daban vida a sus idolatrados personajes. Fue una acertada forma de acercar al público a los conferenciantes. Una forma de bajar del pedestal en el que los numerosísimos premios nacionales e internacionales parecían haberles alzado. Una forma de hacernos partícipes de una aventura personal con el aroma a semejanzas con la infancia de cada uno de los que allí estábamos presentes…. las sonrisas cómplices así nos delataban.
Fue, sin embargo, el prólogo de un guión perfectamente hilado. Un instante sin el que entender el universo Mingarro se antoja irónicamente histriónico. La evolución de Brosmind no puede entenderse sin la propia evolución personal de sus fundadores y pudimos ver esa evolución paso a paso, trabajo a trabajo. Si debemos medir la grandeza del artista por la humildad con que analizan su trabajo, estamos sin duda ante unos grandes de la ilustración en España. Y todo ello aderezado con constantes fotografías de uno u otro hermano dormido tomadas a traición por el otro durante un trabajo o en el día de la entrega.
Como monologuistas del Club de la Comedia fueron hilando trabajo tras trabajo con una constante línea humorística que tuvo su apoteosis en el momento en que Meatman protagonizó el diálogo. Miguel Gila se reencarnó por instantes en dos hermanos que no dudaron en llamar por teléfono a su madre para hablar de dicha creación, obra favorita de la susodicha, manos libres activado para que todos fuéramos partícipes de la conversación y el contexto en el que se realizaba.
Del momento álgido de la tarde se pasó a una versión más mercantil en la que los Mingarro nos hablaron de la Brosmind Army y de la reciente Brosmind City
Ambos proyectos se ganaron más de un comprador al ver la obra in situ . Muñecos de cerámica y cojines, por orden de cita, que fueron dignos actores secundarios de una obra maestra digna de otros hermanos, los Farrelly.
Como gag final en el guión se reservaron su ya clásico reparto de postales de la ciudad que acoge la conferencia, con sello incluido, para que todos los asistentes las enviáramos con aquello que les quisiéramos contar. La mía sigue esperando en mi escritorio… demasiado que escribir para tan poco espacio….
Y de Ping Pong Shop nos fuimos todos a casa con tres cosas más claras: que no éramos los únicos que nos grabábamos haciendo chorradas de niños, que Brosmind dará mucho más que hablar en los próximos años y que esperamos la próxima sorpresa de Ping Pong Shop…. un lujazo. Gracias.












