De interés

24 diciembre 2011

Desgarro de talento a trazos



 

Se nota cuando los trazos de un ilustrador denotan energía. Se nota cuando sus obras desgarran las trazas del papel al paso del grafito. Se nota cuando el talento se abre paso. En la obra de Guillermo Cabrera Brito se nota todo eso, y más.


Buenas tardes Guillermo y agradecimientos varios por abrir un hueco en tu agenda en estos días prenavideños. ¿Cómo te definirías como creativo?


Me ha costado, pero ahora me atrevo a decir que soy dibujante, sobre todas las cosas. Me atrevo, porque solía pensar en esto como un hobby proscrito. Me llegaron fuertes quejas del Alto Mando: aquello era definitivamente una pérdida de tiempo. Yo lo seguí haciendo, en la sombra. Me definiría como un majadero peligroso.

 

Nadie te lo dice, pero hay que tener cuidado con la Creatividad. Ser creativo es algo natural en todo el mundo. Todos imaginamos cosas, hacemos cosas, creamos. La cuestión es qué se hace con esa fuerza creativa, hacia dónde la dirigimos, qué aporta, qué valor tiene, qué intenciones tiene. A las malas, hacer una cámara de gas con el aspecto de unas inocentes duchas comunes... una idea muy creativa. Hay que tener mucho cuidadito con Ella.

 

Me mosquean los eslóganes que se oyen: “Seamos creativos!”, “La creatividad nos sacará de las crisis!”. Es puro entusiasmo, pero no tiene dirección, no sé dónde podemos acabar con tanto creativo maquinando...

 

Vayamos a la génesis. ¿De dónde vienes? ¿Qué estudios hiciste?

 

Tengo esta perreta desde que recuerdo. Dibujar era divertido, pero nunca lo consideré una cosa de la que podría vivir. En un intento por conseguir que fuera útil para algo, me metí en la carrera de Arquitectura. De las razones por las que elegimos estudiar una cierta carrera, nos reiremos otro día. Guardo unos recuerdos bastante negros, no pude con aquello. Al final estudié Aparejador, donde mi creatividad quedó a salvo de los dogmas creativos de otros. A dibujar aprendí sólo, a base de intentarlo, de fijarme. Con las aficiones, siempre hay un momento en el que tienes que decidir si es más que un hobby, si te lo vas a tomar en serio, si te vas a comprometer. Entonces empecé a leer sobre el tema, a preocuparme por la anatomía, la perspectiva, la composición, la narración... Ahora es como una religión. Hay que tener fe para seguir dibujando.

 

¿Y cuál es tu primer recuerdo con un lápiz en la mano garabateando?

 

A mi abuela le gustaba pintar. En su casa siempre había papel y lápices. Los primeros dibujos que recuerdo hacer eran de un machango que se llamaba Rarito, tenía las cejas de tres colores y un cucurucho en la cabeza. Un tipo estupendo.

 

¿Qué es para ti la ilustración? ¿Qué te aporta?

 

Es algo que necesito hacer para no volverme una persona antipática y despreciable. Hay épocas que he pasado sin hacer ni una línea y hay testimonios aterradores. Por ahí salen todos mis demonios. Intento que salgan de alguna manera ordenada, que salgan domados. Que salga algo bonito de la basura. Luego comunicar ese algo, que lo vea alguien, que le diga algo. No me interesa explicar a cada espectador qué significa cada dibujo, de dónde viene cada idea. Al final es el dibujo el que tiene que valerse por sí mismo. Terminada la ilustración, baja la acidez de estómago y volvemos a empezar. En las digestiones especialmente pesadas, salen cómics.

 

Hablemos de tu obra. ¿Qué facetas crees que explotas más? ¿El blanco y negro o el color?

 

La base siempre es el dibujo, la línea negra sobre papel blanco. Conseguir que cuatro rayas signifiquen algo. La figura humana, y sobre todo las caras, es lo que más disfruto dibujar.

 

Te lo preguntaba porque las ilustraciones en blanco y negro tienen mucho de carácter, de impronta, de jeito…. Y en las de color parece que cuidas más el trazo…

 

Es una consecuencia de cómo trabajo, de que el dibujo siempre sea la base. Además, yo aprendí leyendo cómics, en los cómics el proceso básico es lápiz-tinta-color. El dibujo a color es el terminado, los otros son pasos intermedios. Es una cosa que se me ha grabado a fuego y contra la que lucho, porque pierdo espontaneidad en el proceso. El dibujo a color me acaba pareciendo poco fresco.

 

Como entiendo el color como un paso final, produzco mucho más material en blanco y negro. Son dibujos más rápidos, más espontáneos, porque no me importa lo que salga, no hay que terminarlos. Cuando me meto con el color cuido más el trazo, como dices, lo ensayo. Siempre lamento esa frescura que se pierde por el camino.

 

De tus ilustraciones a color, me decanto por las que publicas bajo el título ‘Últimos coletazos de arte pop’. La música está muy presente en todas ellas y se respira admiración por la misma….

 

Empezaron siendo un medio encargo, que no cuajó. Me alegro que te gusten, porque son de lo último que he hecho. Me los tome como un resumen de todo lo había estado probando en los últimos años. El trabajo con la tableta gráfica, las tramas, los colores. A nivel de técnica estoy orgulloso de ellos.

 

La música me parece indispensable, escucho mucha música mientras trabajo. Quería sobre todo que hubiese movimiento en las figuras y me preocupé por los instrumentos, que tuviesen protagonismo. Los músicos son muy fetichistas con sus instrumentos. Son últimos coletazos, porque quiero investigar otras cosas ahora, a ver qué encuentro.

 

Siguiendo con la música, la serie ‘Cantantes’ es de un estilo completamente distinto pero sigues con el hilo conductor en papel pautado.

 

Ahí empecé a experimentar con las tramas. Me gustan las tramas, ver como muchos detalles repetidos pueden dar forma. Invitan al espectador a acercarse. Puedes hacer ruido, marcar ritmo... El realismo del micrófono y la trama dan un marco en el que poder gritar. Un grito angustioso se vuelve una canción. Otro sentimiento domado. 

 

Me gusta variar estilos y probar cosas. Siempre vuelvo al dibujo, pero con más recursos en el repertorio, más cosas aprendidas.

 

Has experimentado con el grafitti…. ¿qué tal la experiencia? ¿Varía mucho tu modo de trabajo?

 

Me gusta mucho la técnica. El ordenador te permite un control total, un entorno muy ordenado, pero eso enfría mucho los resultados. Mi mayor esfuerzo es siempre que esa maldita máquina me deje aparecer en el dibujo, dar el gesto que ella no sabe hacer, mancharlo, dejar que el agua vaya por donde quiera... El graffiti que me gusta tiene gesto. Es extraño que con un bote de spray se pueda dar gesto, pero se puede.

 

La pared es un cambio de formato brutal. Las proporciones, las composiciones son un reto muy bueno. Y estar de pie y en exteriores es un cambio bienvenido para un dibujante de mesa. La pega que tiene para mi ahora, es el gasto que conlleva, no gano para spray.

 

El proceso se presta a la improvisación y la espontaneidad, se puede corregir y retocar hasta el infinito... me gustaría explorar por ahí. Los que más me gustan son los que hago casi sin pensar. Lucho contra mi majadero del control.

 

¿Qué influencias marcan tus trazos?

 

Las primeras influencias vienen del mundo del cómic. Aprendí a dibujar músculos con Jim Lee en X-Men. Con Frank Miller vi que no siempre hay que hacer un dibujo bueno, terminado, que a veces el efecto es más importante que el acabado. John Romita Jr., Kelley Jones, Azpiri, Hergé, Otomo... Me encanta como Joe Madureira mezcló el manga con el dibujo americano y empezó a estilizar. Siempre consideré a Jean Giraud-Moebius como un segundo nivel al que aspirar. Sobre todo cuando firma como Moebius, ese estilo tan limpio, con las líneas justas... Hay que conocer una forma muy bien para definirla con el mínimo de líneas.

 

Luego he cogido influencias de la pintura, me fijo en Egon Schiele, en Lautrec y Munch, en Bacon... gente chunga. Tengo pendiente más pintura a pincel en lienzo, pero le tengo mucho respeto, Doña Pintura.

 

Los japoneses me tiran mucho, aunque se han pasado estandarizando las formas, los trazos. Dibujar manga parece más un sistema que un estilo. El “estilo manga” le quita personalidad al dibujo. Está bien empezar por ahí, cogerle el gusto, pero no debería uno acomodarse en trazos prefijados: Así se hace una nariz, así un ojo. “Dibujar Manga” no debería ser una meta, hay que tender a buscar tu propia manera de dibujar, tus propios trazos para ampliar el repertorio.

 

¿Algún autor en particular?

 

De mayor quiero ser como Moebius.

 

Pero todo queda, por ahora, en un hobby…

 

Es más que un hobby, forma parte de mi. Seguiré dibujando, gane dinero con ello o no.

 

¿Puede la ilustración transformarse de tu hobby a tu profesión en un futuro? ¿Cuándo te atreves a dar el paso?

 

Cuando acabé los estudios, me planteé hacerlo, lo intenté tímidamente. Dedicarse a la ilustración conlleva aspectos que no tienen nada que ver con el dibujo. Cosas de las que no tengo ni idea. No sé vender mi trabajo, no sé presentarme a alguien y contarle mi vida, no sé por dónde entrar. Hay que saber buscarse las castañas con esto y yo aun no he aprendido a hacerlo. Como mucha gente, empecé gracias a encargos de amigos y conocidos. A través de Facebook vi que mis cosas gustaban. Estaba en proceso de montar una web en condiciones, que está casi lista a falta de dedicarle unos días... pero necesito ganar dinero. Iba todo muy lento y la economía yéndose a pique...

 

¿Y qué haces ahora mismo? ¿Dónde te mueves?

 

Estando las cosas como están. He optado por tirar de mi formación académica como aparejador. Estoy trabajando en Guinea Ecuatorial. Es una oportunidad que me surgió, cuando cada vez surgen menos, así que la cogí. Llevo sólo dos meses, pero está siendo una experiencia única y estoy ganado dinero, que es lo que manda. A ver si en la selva me viene la inspiración.

 

Mi plan en un futuro es guardar esos ahorros para tener un respaldo y dedicarme a lo que me gusta de verdad. No tengo prisa. El tiempo que pase me va a venir bien para dedicarme a ratos a otra obsesión: hacer cómics. Para hacer un cómic hacen falta muchísimas horas. Así que, por ahora y hasta que no surja algo mejor, mi faceta de dibujante está en el plano privado, otra vez en la sombra.

 

¿Es Canarias es un sitio idóneo para el desarrollo creativo?

 

Se ven intenciones y entusiasmo, pero no se llega a tomar en serio. Veo politiqueo, flujo de dinero entre pocos, amigos de amigos... No veo novedad, no veo interés en valorar cosas diferentes. Como pasa también en el resto de España, no creemos realmente que podamos hacer algo bueno original, se busca el parecido con cosas que ya tienen un reconocimiento, apuestas seguras, qué es lo creativamente válido, qué “se está haciendo”. No hay atrevimiento.Somos demasiado tímidos.

 

El entusiasmo no es suficiente. Hay que tener el valor para proponer cosas, hace falta gente que las vea con criterio y las promueva con honestidad. 

 

¿Vamos con el test rápido? ¿Bocetos o directo al tajo?

 

Bocetos, en los bocetos se descubren cosas.

 

¿Blanco y negro o color?

 

Blanco y Negro

 

¿Cómic o tebeo?

 

Cómic, es como lo me lo presentaron. Tebeo me vale, significa lo mismo. Llámenlo como quieran, pero siempre con respeto. Es una forma de expresión tan válida como cualquier otra.

 

¿Papel limpio o sucio?

 

Con el ordenador he conseguido tener el papel limpio, pero el sucio y las manos manchadas van en mi corazón.

 

¿Tintas planas o con matices?

 

Con matices, con toques, con detalles escondidos, que se note la mano del que lo hizo, ¡que haya contraste!

 

¿Moleskine o cualquier papel?

 

Moleskine

 

¿Mano alzada o tableta?

 

Intento reconciliarlas a las dos, que se saluden, por lo menos.

 

Un ilustrador que admires

 

Moebius

 

Uno del ámbito canario que quisieras destacar

 

El mejor dibujante/pintor, el que más me gusta, es tío mío, Carlos. Él vive en las sombras desde hace tiempo, en una cueva llena de majaderías.

 

Un cómic que te haya inspirado….

 

El Regreso del Caballero Oscuro, de Frank Miller. The Long Tomorrow, de Moebius. Akira, de Katsuhiro Otomo. Jimmy Corrigan, de Chris Ware.

 

Banda sonora para trabajar....

 

Varia según el estado de ánimo. Korn, Deftones, The Black Keys, Tori Amos, Tom Waits, Regina Spektor... Voy del cabreo a la bajona, que es donde mejor me muevo.

 

¿Alguna manía?

 

Sí, muchas. Las llevo con correa.

 

Un defecto tuyo que deberías corregir es…

 

Me paso de hermitaño y antisocial. Me cuesta tratar con gente que no conozco.

 

Si pudieras dar marcha atrás….

 

Supongo que me dedicaría a enfocar mi formación al dibujo, me convencería de que es algo que vale la pena. Que puedo hacerlo.

 

No te molesto más… muchas gracias por esta entrevista y por tan buena portada. ... ¿algo que añadir?

 

“Nulla dies sine linea”. Ningún día sin una línea, pero en latín, ¡que mola muchísimo más!

 

Mucha suerte en la andadura.

 

Muchas gracias a ti por dejarme hablar. Gracias, tío.

 

 

 

 

 

 





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