
Mario Javier Chambi es canario de adopción que llegó a Gran Canaria hace 9 años desde Buenos Aires. El autoanálisis reflexivo que ha hecho a través de la fotografía llama la atención por su singularidad.
Buenas tardes Mario. Para quienes no te conocen, cuéntanos un poco acerca de tí. ¿Cuál es tu primer recuerdo tras una cámara?
Tengo presente que a los 25 años, al tener una Polaroid 600 en mis manos me vi luchando para fotografiar una mariposa Real apoyada en una flor en el Parque Doramas. Cualquiera que halla tenido esa cámara sabrá lo difícil que es enfocar con ella a una distancia menor a cincuenta centímetros.
Llegas a Gran Canaria, compras una cámara compacta y lo siguiente que haces es ganar el 2º premio del concurso regional de fotografía de La Caja de Canarias. Menudo subidón, ¿no?
Absolutamente, puesto que no me lo esperaba, no tenia ninguna preparación, ni idea de como editar una imagen digital. Es mas no fue retocada en lo mas mínimo. Recuerdo que en ese momento poseía una compacta digital SONY de 5 MP y me presente a dicho concurso y el resultar ganador fue toda una revelación para mi. No solo por la cuantía económica, la cual me permitió la adquisición de mi primera réflex, si no que al ser promocionado por esa entidad mi trabajo tubo mucha repercusión en los distintos medios de prensa y en diferentes salas del resto de la islas.
¿Es ahí cuando decides estudiar fotografía?
Si, a los pocos meses de todo ese pequeño circo mediático decidí por formarme.
¿Dónde la estudias y qué recuerdos tienes de la formación recibida?
Me inscribí en La Escuela de Arte de las Palmas, había un politécnico también, pero no decante por el, prefería algo mas artístico y creo con certeza que no fue un error mi decisión. Ya estando ahí he conocido a no a solo compañeros con los cuales aun sigo trabajando y exponiendo en conjunto, sino a profesores los cuales me han transmitido el afán de investigar, de profundizar, de aprehender para desarrollar un producto nuevo.
Te defines como un trabajador de las herramientas digitales de retoque. ¿Huyendo de la realidad implícita en el directo?
Me defino como un fotógrafo plástico, que recurre a las herramientas digitales para expresar sus trabajos, no huyo de la realidad de la toma directa, esta ahí, esta presente, podría emplearla, pero no es mi fuente, no es mi medio. Es mas, creo que en cuanto al tema de esa realidad de la toma directa y toda esa perorata purista que suelen darme a modo de dogma algunos fotógrafos, es rebatible. Creo que si uno recurre a determinadas disciplinas del arte, es en parte por corregir esa pseudo -realidad que se nos presenta como tal. Pero uno sabe o sospecha al menos que es absurda e incomprensible, posee una lógica formal, pero carece de lógica sustancial, es decir, esa realidad es incapaz de brindarnos una respuesta a las pregunta que nos formulamos. Por algo aun se pinta, por algo aun se escribe, se fotografía y se filma y por algo aun las personas recurren a las salas y a los libros como espectadores y lectores, van para complementarse de ese inacabado mundo, tratando a través del arte de llenar esa atmósfera de interrogantes.
¿Qué equipo tienes ahora mismo?
Actualmente mi equipo se centra en una Canon 50D, Flash Canon 580, Objetivo Canon 17-85, una tabla Wacom, Mac Pro y lo mas importante: La noche y una copa de vino.
Hablemos en la intimidad….. ¿cómo es tu fotografía?
Me resulta complicado dar una respuesta integra a esa pregunta, y esto creo se debe a que uno al hablar de su obra, y siendo uno objeto de su obra, no puede de un modo acertado alejarse de si mismo y ser objetivo.
Pero puedo decir que muchas veces mis trabajos son catalogados como imágenes surrealistas u oníricas, no creo que sea así, porque en mi opinión, esas imágenes que salen de mi, son conscientes, no son azarosas, ni visualizaciones de sueños, ni están gestionadas bajo estimulantes. Salen de mi y yo soy un ser real, y el que esta en esa foto también es real, por que es una proyección mía. Creo que mis trabajos entran mejor dentro del marco expresionista, alejado de lo inconsciente y onírico.
Tu línea de trabajo se centra en el autorretrato. ¿Se trata de un ejercicio de autoanálisis?
De auto-catarsis mas que de auto-análisis. El hecho de haber tomado el autorretrato como medio de expresión me sirve como una herramienta canalizadora de energías independientemente si son buenas o malas, las vuelco en ese soporte y listo! Todo queda ahí y me encuentro muy bien luego de ello y así puedo continuar.
¿Cómo surge el proyecto?
La técnica del autorretrato la vengo ejerciendo alrededor de 7 años aproximadamente. Surge un poco por influencias de distintas ramas del arte, soy un aficionado a la Literatura y siempre me atrajeron aquellos escritores que tomaban sus vivencias como base de su obra, puedo citar a Charles Bukowski y Antonin Artaud entre otros. El no empleo de la metáfora, la anulación del adorno y la intención de manifestar las cosas como son, sin tantos artificios, es algo que siempre me atrajo de ellos. Por otro lado, del lado pictórico los estudios de Francis Bacon han dejado en mi una huella muy marcada a temprana edad y creo que toda esas marcas o cicatrices han dado a formar mis imágenes actuales, pero esta ves con mis sensaciones, inquietudes y miedos a veces vividos.
¿Qué te ha descubierto el camino andado hasta ahora?
Me ha sucedido muchas veces, que al mostrar mis trabajos a mis allegados, ya estén o no formados dentro del ámbito del arte, ellos me dan su opinión y me comentan lo que ven en mis imágenes y claro: Esas personas tienen otros ojos, otra percepción y ven cosas que por la excesiva proximidad de mi “Yo” con mis trabajos, mis ojos no me lo permiten ver, y al darme esos comentarios y esas palabras ellos construyen un puente por el cual si puedo aproximarme a mis trabajos. Y es ahí donde puedo reconocerme en esas imágenes y ver de un modo u otro que es lo que me estaba sucediendo en ese momento, en el momento de la toma, es como un testimonio ajeno a la temporalidad y espacio. Eso me parece mágico, por el hecho de que me voy conociendo mas a medida que mas trabajo con mi cuerpo.
La superposición de exposiciones es unas de las premisas que parecen distinguir de tus trabajos…..
Actualmente, estoy probando con otras técnicas, hace unos meses he adquirido un flash, cosa nueva para mi. Siempre he trabajado con luz natural. Y este tiene una función estroboscopica, que permite generar múltiples ráfagas de luz, y a modo lúdico han surgido una serie de trípticos bajo ese efecto de superposiciones de imágenes. Actualmente estoy probando con otras técnicas, tratando de dar una vuelta de tuerca a mis trabajos. De introducirme de nuevo en una sola toma, una toma sin tantos retoques digitales, algo directo, expresivo y fuerte a la vez.
Y la otra es la extrusión de elementos que parecen escapar del papel…
Si, es cierto, hace dos años decidí para una exposición individual titulada Retratos Infinitos alejarme de mis autorretratos, y tome como modelos a tres mujeres y tres hombres. Fue una experiencia interesante, arriesgada y positiva luego del resultado, ya que quería saber que es lo surgía de eso, de la conjunción de mi modo de trabajar, pero esta vez, sobre las imágenes de otras personas. El resultado fue que muchas personas se quedaron asombradas por la técnica y el efecto visual, algunos me hablaban de fotografía 3 D, o de que si había pintado sobre la imagen, pero no. Actualmente el programa Photoshop, tiene una serie de filtros los cuales te permiten generar hundimientos y extracciones, en este caso de partes el cuerpo y alterar hasta el hartazgo una forma.
La abstracción desde la realidad; la deformación de lo tangible…. ¿afán de construir nuevas realidades o de destruir la inicial? ¿Un sentimiento onírico de la realidad?
Supongo con seguridad que mi afán de trabajar íntegramente sobre el cuerpo, se debe a experiencias propias sobre este, el mío. Siempre sentí que yo era otro, que este cuerpo estaba impuesto sobre algo interior que clama libertad y que este es una traba para muchas sensaciones que tenemos dentro y que de un modo u otro nos imposibilita manifestarlas, de aproximarlas a nuestro interlocutor, y en todos los planos creo que sucede esto. Muchas veces las palabras que nuestras manos dan sobre un papel, no llegan, también sucede con las orales y con nuestros sentidos de percepción, lamentablemente ocurre lo mismo. No llegamos y tampoco podemos llegar a eso, somos humanos al fin y al cabo. El cuerpo es algo que siempre me ha llamado la atención, es un puente pero también es muralla a cualquier comunicación plena.
Quizás, ahí este esa necesidad de alterarlo, de modificarlo y construir a mi gusto algo nuevo, algo que me eleve de esa condición mortal y crear por medio del artificio algo pleno y próximo a una realidad propia y anhelante .
Volviendo al mundo de las exposiciones, desde que llegaste has sido bastante prolífico en proyectos colectivos. ¿Cómo ha funcionado tu obra hasta ahora?
Me siento motivado en el aspecto de mostrar mis trabajos, reconozco que mis fotografías son de difícil digestión, veo que a las personas les cuesta digerirlas, pero eso a su vez me gusta. Me gusta que se detengan frente a un tríptico mío, que indaguen y se muevan alrededor de el. Es también lo que espero cuando voy a una sala de exposición ya sea de pintura o fotografía, no me gusta la pasividad, el espectador pasivo, yo espero que me hagan trabajar, indagar, entrenar mi perspicacia, y pretendo también generar eso en una muestra.
¿Qué pretendes transmitir al espectador que vaya a verla?
Por un lado veo que el espectador esta muy cómodo visualmente, los medios de comunicación están haciendo estragos sobre nuestra percepción, estamos muy insensibilizados. Parece ser que no basta con salpicar un lienzo con sangre para moverlo de su aletargamiento emocional. Por eso creo que hoy en día es cuanto mas poder tienen las distintas disciplinas artísticas para tomar a ese ser saturado y ofrecerle algo mas.
Yo por mi parte, reconozco que no pienso en el cuando estoy trabajando en una imagen, solo prima mis sensaciones y punto. No espero que salga de la sala bajo el efecto de una ablación mental después de ver mis trabajos, no, a mi, ahora, me llena verlo moverse frente a mis imágenes , detenerlo en ese recorrido propio y que investigue, que se aproxime a una conciencia critica y que se inquiete, eso me gusta y es ahí cuando me digo:”¡Bien! No estoy tan errado en este camino”.
El formato que sueles presentar es el tríptico. ¿Por qué te sientes tan cómodo con la triada de fotos?
He tomado el tríptico como modo de presentación por su fuerza narrativa. Me gustan las historias, contarlas y escucharlas y en esa fragmentación puedo desarrollar una o mostrar un proceso, veo una introducción, un nudo y un desenlace, eso me ayuda con en el inicio y desarrollo del trabajo y con ello logro rápidamente ponerle un fin.
Vamos con el test rápido: ¿Blanco y negro o color?
Veo en color, me gusta el color de lo que veo.
Un referente internacional
Uno solo no puedo, hay varios: Lucas Samaras, Arnulf Rainer, Francis Bacon, John Coplan y algunos trabajos de Helmut Newton.
Uno local
Francisco de Goya y Diego Velázquez.
¿Luz natural o artificial?
Luz! Me da lo mismo su fuente.
Alguien a quien desees retratar
Actualmente, a nadie.
¿Nikonista o Canonista?
Soy un utilitario de Canon, no me gustan los ismos.
La última fotografía que has hecho….
A una amiga en las Canteras.
¿Banda sonora para trabajar?
Mientras trabajo gusta escuchar cualquier disco de Miles Davis, John Coltrane, Radiohead o Bjork.
¿Y para celebrar el fin de un trabajo?
Cuando finalizo un trabajo suelo acostarme en el sofá de mi ático, escucho algún tema de los arriba nombrados y me fumo un cigarrillo mirando el techo.
¿Es posible vivir de la fotografía?
Si, hay algunos que lo hacen, así que estoy seguro que si, es posible.
¿Naturaleza viva o muerta?
Es lo mismo, ambas.
El mejor amigo de un fotógrafo es....
Supongo que las ganas de expresarse.
¿Y el mayor enemigo?
Ninguno.
¿Algo que añadir?
Gracias a lo lectores que llegaron hasta este punto.
Muchas gracias por la entrevista.



