De interés

27 agosto 2012

El asfalto es blando, y la destreza innata



 

Samuel Hernández es un ilustrador tinerfeño que ya ha mostrado su talento en proyectos como Canarias 1400, y diversas exposiciones colectivas. Ahora se haya inmerso en la preparación de su primera expo individual.


Buenas tardes Samuel. ¿Qué hace un chico como tú en un berenjenal como éste? Cuéntanos un poco quién eres, etc…

 

Ya me gustaría a mí saber qué hago en un berenjenal como este. Pues soy un ilustrador que acaba de salir de la facultad de Bellas Artes y está descubriendo como es el mágico mundo post universitario. Un soñador, como casi cualquiera que se dedique a esto, y un amante de los pinceles y del olorcillo de la tinta china.

 

¿De dónde te viene la afición al dibujo? ¿Conservas alguno de esos trazos?

 

Como muchos, desde que era muy pequeño dibujaba sin parar. Hay quien llega un momento en su vida en que decide abandonar el dibujo y dedicarse a cosas de más provecho, y otros seguimos erre que erre en lo mismo, porque si disfrutamos dibujando, ¿para qué hacer otra cosa? La mayoría de los dibujos de esa época los tiraba, y mi madre los recuperaba de la papelera. Muchos aún están guardados gracias a eso.

 

Tu formación la realizas en la ULL, en Bellas Artes especializándote en Dibujo e Ilustración. ¿Cómo es tu paso por la ULL? ¿Qué te aportó a nivel técnico y conceptual?

 

Gracias a estudiar Bellas Artes me meto en el mundo artístico, dentro de lo que cabe. Conozco profesionales, empiezo a ir a exposiciones, a conocer a la gente del mundillo, y a participar en algunas colectivas. Además, me sirvió para darme cuenta de dónde estaba y de lo mucho que tenía que trabajar para llegar a ser alguien en la profesión que escogiera. Tuve la suerte de toparme con profesores que me metieron mucha caña, que me enseñaron a pensar con el lápiz, a pensar en la obra y en lo que quería mostrar con ella. Fue una cura de actitud, aprendí a tener presente en todo momento el camino por el que debo andar.

 

¿Qué crees que debe incorporarse a la formación en la ULL para dar un concepto más completo de la profesión?

 

Para dedicarte a la ilustración no solo debes saber adaptar un texto o un concepto en imágenes, ser un buen comunicador gráfico. No solo debes saber usar la técnica para esta labor (aunque en esencia sea eso) Eres un profesional que tiene que trabajar con clientes, que tiene que desarrollar proyectos, que proteger su obra de malos usos o contratos abusivos. Cuando acabas la carrera no tienes ni idea de qué cobrar por un trabajo, de qué condiciones son buenas o malas. Aprendes dejando que te tomen por tonto al principio, y es una situación que podría evitarse. Salen muy buenos profesionales que malvenden su trabajo porque no saben valorarlo de forma adecuada. Cuando acabas la carrera eres un “medio ilustrador”, y la otra mitad tienes que encontrarla tropezando.

 

Durante la carrera recibes varios premios de carácter literario. ¿Con qué te sientes más cómodo? ¿Con la literatura o la ilustración?

 

Nunca les he dado mucha importancia a esos premios, la verdad. Me siento cómodo con ambas disciplinas. Soy ilustrador, es mi profesión, y es lo que más me exige, pero siempre encuentro huecos para escribir algo. Al menos puedo descargar por ahí. El problema que tenemos muchos de los que nos dedicamos al dibujo es que es nuestra afición y nuestro trabajo. Nos gusta relajarnos dibujando, pero cuando por tu trabajo es el dibujo lo que te tiene tenso, ¿cómo te relajas? A parte de eso, la ilustración y la literatura van de la mano. Conviven bien, se complementan bien. Son una pareja perfecta, así que escribir es dibujar y dibujar es escribir... para mí es casi lo mismo.

 

¿Cómo te definirías desde el punto de vista de la ilustración?

 

Me considero un profesional bastante versátil. No tengo un estilo my definido, pero puedo hacer cosas muy distintas, con muchas técnicas y enfoques distintos. Y ante todo soy profesional, de momento me impongo trabajar siempre con la máxima calidad. Si me involucro en un proyecto o me hacen un encargo cumplo siempre con la calidad que el trabajo exige. Debe ser el sello del profesional, para que te tomen en serio y para que tomen en serio nuestra profesión.

 

Eres uno de los miembros del grupo 'Ilustradores del Norte de Tenerife (TF5)' que posteriormente pasaría a llamarse 'Colectivo de Ilustradores Canarios'. ¿Quiénes y con qué fines se unieron?

 

Al principio se unió un grupo de dibujantes, aficionados al dibujo, diseñadores... de Los Realejos y cercanías. El grupo nació como un punto de encuentro en el que mostrarnos nuestros trabajos, en el que hablar de dibujo, aprender unos de otros. Fue una gran iniciativa, porque esta es una profesión complicada, y a veces muy solitaria. Poder unirnos para caminar todos hacia una meta similar fue un gran paso. Al principio todo era tan sencillo como pasarlo bien dibujando, conociéndonos... pero evidentemente tenía que crecer. Tantos profesionales, tantos amantes del dibujo juntos podían hacer cosas grandes. Podíamos demostrar que la ilustración es una profesión respetable, que hay un mercado de profesionales en las islas que suele pasar desapercibido, pero que tienen mucho nivel y mucho que ofrecer. Así surgió el Colectivo y se convirtió en lo que es hoy, pero aún con todo sigue primando la base: somos un grupo de colegas que lo pasamos bien juntos y disfrutamos dibujando y compartiendo nuestras experiencias.

 

Y de esa experiencia surge Canarias 1400. ¿Cómo ha sido la experiencia del proyecto? ¿Tenemos una 2ª parte en ciernes?

 

Trabajar en Canarias 1400 fue muy enriquecedor. Como comentaba antes hay muchas cosas relacionadas con la ilustración que no se dan apenas en Bellas Artes, y ayudar a organizar una publicación como esta me enseñó mucho. Organizar un grupo grande de gente, intentar crear un flujo de trabajo para que todo el material salga adelante, preparar las ilustraciones para la impresión, etc... Si no hubiera participado en ese proyecto aún andaría cojo en estos temas, y aún me queda que aprender, pero he recorrido mucho en muy poco tiempo.

 

Respecto a la segunda parte... Hace tiempo nos planteamos sacar adelante un Canarias 1400-2, pero no queremos que se nos encasille en la temática aborigen. Y tampoco queremos saturar a la gente. Canarias 1400 tuvo muy buena acogida, y preferimos que el buen sabor de boca que dejó el libro se mantenga un poco más de tiempo. Le hemos dado vueltas, hemos pensado enfocarlo de una manera distinta, no tan continuista con el primer libro. Habrá Canarias 1400-2, pero cuando tenga que salir. Cuando tengamos entre manos algo grande.

 

Volvamos a ti. ¿Con qué técnicas te mueves con más soltura?

 

Me encanta trabajar con tinta. Cuando en tercero de carrera, en “Procedimientos y técnicas” tocamos la tinta, recuerdo que se me daba fatal. No hice un solo trabajo decente, se me resistía. Y se me sigue resistiendo, pero nos vamos llevando mejor. Trabajo tanto con este material porque me sigue haciendo la puñeta más que cualquier otro, y eso hace que dibujar sea más divertido. Pero he tenido épocas en los que trabajaba mucho con acuarela, épocas en los que trabajo mucho en digital, o con óleo... 

 

¿Destacarías alguna ilustración en especial?

 

Hace tiempo hice una ilustración dedicada a Satoshi Kon. Era una mujer con peces nadando a su alrededor... jugando un poco con lo onírico de sus películas. Lo que fue un simple tributo terminó convirtiéndose en una serie de trabajos bastante amplia. Descubrí algo que me llenaba dibujar, y descubrí también que me entretiene mucho dibujar peces (aunque no sé por qué, la verdad)

 

¿Qué influencias han marcado tu estilo?

 

Siempre me han llenado mucho los ilustradores que ensucian mucho sus trabajos. Que trabajan de una forma muy gestual, con una paleta de colores muy desaturada. El impresionismo, la Ash Can School, la línea de Schiele, ilustradores como Ashley Wood o Ben Templesmith me han marcado más que nada.

 

¿Y podemos decir que ya tienes un estilo propio?

 

Pues no, la verdad. Y sé que es algo importante, pero tampoco me preocupa demasiado. Aunque me dedique a la ilustración, lo que más me interesa es disfrutar dibujando, y de momento lo hago, así que si mis trabajos me definen más o menos me da un poco igual.

 

Pareces sentir devoción por los árboles…


Hombre, tanto como devoción... Es como con los peces, me dio por dibujarlos para la ilustración dedicada a Satoshi Kon y descubrí que me gustaban, pero sin más. Con los árboles es lo mismo, aunque ahora esté desarrollando una creciente serie. Hice el primero en la feria del libro de Santa Cruz de este año, porque estaba allí el día entero en el stand del Colectivo y habían largos ratos en los que no sabía que hacer. Me dio por dibujar un árbol, porque siempre me ha gustado mucho la textura de su corteza. Esas formas tan enrevesadas me resultan muy atractivas, son sencillas de dibujar, puedes abstraerlas mucho y entretienen como nada. Era el trabajo perfecto para pasar las horas hasta que cerrábamos. Regalé ese primer árbol porque no tenía un vínculo especial con él, lo hice solo para pasar el rato. Y repetí en la feria del libro de La Laguna, en otros eventos, y los he seguido regalando. Son trabajos sencillos que me ayudan a desconectar, y da gusto cuando los regalas y los acogen tan bien. Con la tontería, me he comprometido a tener arbolitos para dar a quien los quiera en los eventos del Colectivo en los que yo esté presente. Mientras sigan recibiéndolos con una sonrisa seguiré haciéndolos.

 

Otra de las series que me ha llamado más la atención de tu blog es la de seres mitológicos. ¿En base a qué surge dicha temática? ¿Cuántas obras la componen hasta ahora?

 

De momento son tres ilustraciones, dos de las cuales las hice para el Salón del Manga. Quería tocar algo muy distinto a lo que suelo hacer, así que opté por dibujar seres mitológicos, por trabajar en un formato mayor al acostumbrado y por usar la tinta de una forma diferente. Eran pruebas que han ido creciendo, y la serie irá ampliándose poco a poco.

 

¿Prevalece alguna técnica en dicha serie sobre otras? ¿Se trata de modelos imaginarias o de gente a tu alrededor?

 

Es tinta, pero trabajo con tinta china y tinta soluble en una misma ilustración. Llevo años trabajando con ambas, pero por separado. Intenté unir lo bueno de ambas, y hay cosas que pulir, pero como decía antes en un principio eran pruebas. Trabajo con una idea clara y luego tiro de referencias para construir las figuras en la ilustración final. El formato es bastante grande, y me he exigido trabajar con un detalle para el que necesito de modelos, fotos, etc.

 

Vayamos al título de esta entrevista: 'el asfalto es blando'. Original título para el blog de un ilustrador… ¿tantas veces has tropezado como para comprobar la dureza del suelo?

 

Pues sí. Siempre he tenido que encararlo todo de una forma distinta a la de los demás. He tenido que superar retos que para cualquiera son tonterías del día a día. He tenido que subir escalones muy grandes. Cualquier cosa que he decidido hacer ha sido muy difícil de afrontar y de sacar adelante, pero siempre he podido con todo. Y sigo encontrándome con dificultades, con actitudes negativas, con experiencias no muy buenas, pero no me he echado atrás. Me he comido el suelo lo suficiente como para no darle vueltas a las cosas, a los problemas, a las dificultades, y simplemente trabajar, dibujar, y disfrutar con lo que hago. Pero tampoco he tropezado lo suficiente como para crecerme y creer que valgo más que nadie, que soy capaz de cualquier cosa solo por haberme levantado siempre. Sigo tropezado, y sigo levantándome, aprendiendo... y listo, todo sigue adelante.

 

Pero levantarse y seguir adelante es de valientes…

 

Más bien es triste caerte y quedarte llorando en el suelo. Y además es aburrido. Muchas veces me ha costado reponerme de mis tropiezos, pero seguir adelante es lo natural. Te caes, lloriqueas un rato, y sigues adelante con tus cosas.

 

¿Crees que podrás vivir de la ilustración en Canarias?

 

No. No soy muy optimista, pero no porque no crea que se puede vivir de la ilustración en Canarias. Se puede, pero es una profesión dura en la que para vivir de esto tienes que ser muy muy bueno, tener gancho o estar dispuesto a pisotear a todo profesional que intente ponerse a tu nivel. He conocido a varios que son así, y no me gusta. Ni soy muy muy bueno en lo que hago (al menos no aún), ni estoy dispuesto a actuar de forma reprobable para pagarme el pan (insisto, al menos no aún). Así que supongo que no llegaré a vivir de la ilustración, pero me es indiferente. Mientras pueda seguir dibujando, y pueda afrontar encargos, proyectos y exposiciones de vez en cuando, estaré a gusto.

 

Vamos al test rápido, ¿bocetos o directo al tajo?

 

Directo al tajo. Los bocetos para resolver alguna duda mientras trabajo, si es que es necesario.

 

Un estilo y por qué.

 

Supongo que realismo, pero a mi rollo. Tengo épocas más poéticas y otras mucho más figurativas...

 

¿Blanco y negro o color?

 

Cada ilustración exige cosas distintas, pero en general, blanco y negro con algún refuerzo mínimo de color.

 

Una referencia internacional.

 

Te digo dos: Ashley Wood y Ben Templesmith.

 

Una nacional.

 

Miguelanxo Prado.

 

¿Y de las islas?


No podría decir una. Jorge Pérez, Guillermo Rancel, Dibujante Nocturno, Leticia Zamora... Conozco a grandes ilustradores y soy fan de todos ellos.

 

Banda sonora para trabajar…

 

Últimamente lo único que me pone las pilas por las mañanas es el “73 touches” de Hocus Pocus.

 

¿Y terminado el trabajo?

 

“Free Fall”, de Melissa Aldana.

 

¿Papel limpio o sucio?

 

Papel moderadamente sucio. Hubo una época en la que preparando los fondos para trabajar lo pisaba, le echaba pegamentos que olían a mil demonios y cualquier sustancia líquida que encontrara por mi casa. Ahora ensucio el papel con más “clase”.

 

Un sueño…

 

Ir con una libreta a Cadaqués e ilustrar el Locus Solus de Raymond Roussel... y si se publicara, ya sería la leche.

 

¿Eres de los que llevan siempre un lápiz y libreta encima?

 

Sí, pero más para escribir que para dibujar. Me cuesta escribir en mi casa pero no fuera, y con el dibujo a la inversa.

 

¿En qué proyecto andas metido ahora?


En muchos, y algunos aún en una fase muy temprana. Puedo destacar “La galería de espejos”, un libro de relatos de la compañera Gloria T. Daudén (gran escritora, dicho sea de paso) en la que colaboramos varios ilustradores del Colectivo, y que saldrá dentro de poco (estad atentos). Y “El otro lado de la luna”, un libro sobre la salud mental en el que están involucrados grandes ilustradores y escritores. Es un proyecto grande y con un nivel muy alto, y en noviembre esperamos que esté acabado.

 

Un defecto a corregir…

 

Lo mucho que me crispo con temas relacionados con la ilustración. Me molesta mucho la actitud de algunos “profesionales”, la forma en que se desarrollan algunos proyectos... Como en toda profesión hay cosas buenas y malas, y a veces me obsesiono demasiado viendo solo las malas.

 

Una virtud a destacar...

 

Pues que de momento me mantengo fiel a lo que creo que debe ser un buen ilustrador. Cuando asumo una responsabilidad, cumplo, y me siento orgulloso de los trabajos que hago. Dedico muchas horas, y a menudo sacrifico noches enteras de sueño, pero saco adelante todo lo que me propongo. Cuando trabajo soy bastante incansable.

 

Te dejo tranquilo… ¿Algo que añadir?

 

Ha sido fantástico que contaras conmigo para esta entrevista. Todo un honor tener un huequecillo en Canarias Creativa.

 

Pues muchas gracias, señor. Suerte en la andadura.

 

 

 

 

 

 

 

 





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