De interés

29 febrero 2012

De cuando el alma trasciende al lienzo



 

Joaquín Artime es un autor multidisciplinar que igual se vuelca en un lienzo como lo hace sobre un relato. Versátil en el trazo y valiente en sus premisas es uno de los talentos a vigilar en la actual creación artística de las islas.


Buenos días Joaquín y gracias por esta entrevista. Para quienes no te conozcan, ¿quién es Joaquín Artime?


Joaquín Artime es un chico de veintisiete años que lleva dándole vueltas a la cabeza desde que tiene uso de razón. Es alguien tímido y melancólico, por momentos vitalista y alocado. Es una persona que tiene curiosidad por entender las cosas que le rodean, sobre todo la dualidad, la ambigüedad y la rareza que se esconden en lo apacible, en lo cotidiano, en la gente que le rodea. La manera que ha encontrado de darle sentido a todo este desbarajuste es, principalmente, pintando y escribiendo, siempre creando.

 

¿De dónde viene tu afición por la creación?


Desde muy pequeño mi cabeza era un sinfín de ideas en ebullición. Cuando una aparecía la siguiente ya estaba empujando con ganas por salir. Un buen día, cogí la caja de crayones de casa y descubrí que sobre un papel era capaz de volcar todo ese torbellino imaginativo que había nacido para ser, al menos, algo por un rato.

 

La formación la desarrollas en la Facultad de Bellas de la Universidad de La Laguna y previamente en la Escuela de Arte y Oficios Fernando Estévez. ¿En qué diferenciarías el conocimiento obtenido en cada una de esas fases?

 

Cada una de esas etapas marca un periodo de crecimiento gradual y ascendente. Adquirí los conocimientos pertinentes en cada nivel y superé los objetivos con resultados satisfactorios.

 

Curiosamente, cuando cursaba bachiller artístico mi meta era formarme para llegar a ser un gran diseñador, o un gran publicista. Tenía ganas de convencer, y sorprender con mi originalidad. Cuando entré en la facultad, algo me hizo cambiar, de pronto, después de casi un lustro, volvía a los pinceles y al óleo –empecé a pintar con once años–. El encuentro fue del todo esclarecedor y visceral. Entonces lo supe, básicamente porque no podía ignorar el tirón de entrañas que de me arrastraba en esa dirección. Desde ese momento me he formado y a diario trato de aprender algo nuevo, trato de superarme.

 

Obviamente, en el camino hay momentos dulces y amargos. Mejores y peores profesores. Fallos y aciertos. Crisis. Y demasiada subjetividad, demasiados vacíos que sólo la experiencia personal va llenando. Por ejemplo, nadie te enseña cómo moverte en el mercado del arte. No hay fórmulas preestablecidas. Lo que a unos les funciona a otros no. Al final, lo que cuenta es el trabajo que realizas por ti mismo, más allá de aquello que esperan los demás de ti.

 

A nivel personal ¿qué te aporta la creación?

 

Se me antoja invertir la pregunta y decir: ¿Qué no me aporta?

 

Estamos aquí en el espacio de trabajo que te ha cedido 'La Regenta'. ¿Qué representa a título personal que espacios consolidados respalden tu trabajo?

 

Un apoyo a mi labor constante y diaria. Desde hace más de un año vengo trabajando en diversos proyectos en paralelo. Proyectos que aún no han visto la luz y suponen un paso adelante, un cambio estilístico y conceptual. Que una serie de profesionales del mundo del arte en Canarias me hayan dado un voto de confianza no sólo es un punto de inflexión y una recompensa, es un claro mensaje para seguir trabajando aún más duro.

 

¿Y la experiencia de la convivencia con otros artistas?

 

Está siendo gratificante y enriquecedora, sin lugar a dudas, algo que necesitaba: Poner en común dudas y estímulos. Compartir.

 

Posees diversos premios en tu corto haber. ¿Cuáles es el que más te ha emocionado y el que más te ha sorprendido?

 

Es una respuesta difícil porque incluso los más pequeños hacen ilusión en el momento de recibirlos. No deja de ser asombroso que apuesten por uno en tantas y en tan variadas ocasiones, pero no hay que darles más importancia de la que tienen. Al final no son más que un golpecito en el hombro y, cuando lo son, un desahogo para el bolsillo. 

 

Sin embargo, para contestar tu pregunta te diré que el primer premio que conseguí, el X Premio Fundación Mainel de Pintura 2007, fue el que me dejó con la boca abierta por más tiempo, por no esperarlo jamás. Aún recuerdo cómo la noche en que entregué mi cuadro crucé los dedos y deseé que me seleccionasen, para mí ésa ya era la mejor recompensa: Exponer en Valencia en uno de los premios más respetados de la ciudad. ¡Guau! Cuando me llamaron para comunicarme que lo había ganado, estaba seguro de que me tomaban el pelo. Aún lo estaba el día de la inauguración, incluso con la entrega del cheque. Con apenas veintitrés años, era la persona más joven que se ganaba el premio, y también el primero que lo hacía sin haber terminado la carrera. Todo un mérito, me aseguraron. Con el tiempo te das cuenta de que el mérito no es ése, el mérito es saber disfrutarlo, no darlo todo por ganado y continuar. 

 

Hablemos de tu obra. Titulo esta entrevista con que tu alma trasciende al lienzo. Tus trazos son valientes, tu versatilidad técnica queda demostrada en cada pieza, pero... ¿de dónde nacen tus cuadros?

 

Yo no sé si mi alma trasciende el lienzo, cuando produzco lo que intento es, ante todo, ser sincero, hacer un ejercicio de honestidad conmigo mismo y reflejar todo aquello que me suscita un interés especial. Habitualmente, mis imágenes (las visuales y las mentales) nacen de un encuentro con la paradoja. Trato de captar siempre momentos cotidianos que de repente se tiñen de extrañeza, ya sea porque sutilmente altero la imagen o porque en la aparente normalidad del día a día se esconden enigmas inquietantes.

 

Hablemos de 'ÚBEDA, de cerros y otros lugares', tu primera serie expuesta en individual. Es una oda a la abstracción espiritual, un reflejo de los momentos más ausentes de sus protagonistas. ¿Cómo surge el concepto y cómo lo desarrollas?


ÚBEDA no sólo es una palabra mágica, es un lugar imaginario en el que levitan unos personajes que se presentan ensimismados, fragmentados, dormidos, ausentes, como si les faltara algo y lo buscasen con la mirada puesta en el interior. Esperan una respuesta que no llega, una resolución que suponga el final de un conflicto no revelado.

 

Para llegar a estas imágenes intimistas, me convierto en un verdadero espía. Con cámara en mano, me desplazo con sigilo por la vida de mis seres más cercanos, los que viven conmigo y dentro de mí. Muchas veces no son conscientes del objetivo de mis hazañas. Pero en los casos en los que me descubren, no sólo acaban consintiendo mi rara afición sino que acaban ofreciéndome como regalo esos momentos maravillosos que dispensa el desdén de la confianza. El trabajo luego está en convertir lo que he capturado en otro lenguaje, el pictórico.

 

Seres ensimismados en su propia existencia, imágenes robadas de lo más personal de sus protagonistas. ¿Es un viaje a tu propio mundo interior a través de tus cercanos?

 

Me resulta imposible separar la obra, sea cual sea su naturaleza, del mundo interior del creador. Desde el momento en que un autor escoge hablar de un tema ya está distinguiendo, resaltando la importancia que tiene ese asunto para él. La imparcialidad no tiene cabida en la creación. Incluso ésta, cuando se buscase, está condenada a describir un punto de vista personal, el punto de vista del artista.

 

Cierto es que hay autores que se desnudan en cada una de sus series. Y cuanto más obra se ve de él más se puede saber quién es; como si se fuesen quitando, una a una, todas las prendas que lo cubren. Obviamente esto puede responder a un exhibicionismo sin pudor o aun claro ejemplo de verdad e intimismo. A mí me gusta pensar que me muevo en esta última línea.

 

Teniendo en cuenta que yo soy por mí, por el lugar en el que vivo y la gente que me rodea, es imposible que me mantenga ajeno e inalterable. Por eso al hablar de los otros es inevitable, también, hablar de mí.

 

¿Son personajes inventados o reales?

 

Son personajes completamente reales. Es más, en esta serie recupero la importancia del retratado. Hoy en día todo el mundo sale en la foto, voy más allá, todo el mundo quiere salir en la foto –de hecho me he encontrado con gente que nada más conocerme me ha pedido que la saque en mis cuadros–. Si no tienes un perfil, un blog o una página web es como si no existieses para el mundo. Con el objetivo de paliar este problema, nos creamos cuentas en todo. Al final tenemos un problema de sobreexistencia. Yo rescato de ese exceso a las personas que para mí merecen distinción, un lugar especial, un territorio íntimo.

 

Y de ahí a los '7 pecados' , en un camino que sigue ahondando en la observación del personaje....

 

7 pecados nace tras horas contemplando una pieza de El Bosco. A estas alturas parece ridículo que esas personas se ganen la condena eterna por la dudosa calidad moral de sus acciones. Es más, lo que me llama la atención es cómo se cae en el estereotipo fácil. Y entonces lo veo claro. Yo también quiero aportar mi granito de arena a un tema tan tratado a lo largo de la historia.

 

Planteadas de forma muy distinta a ÚBEDA las imágenes de 7 pecados están muy preparadas, beben del lenguaje publicitario, del cartel, y guardan cierta despreocupación, cierta sorna. En este caso me valgo de una joven para hablar sobre cuestiones de identidad. Ya no peca de gula el gordo, ahora cualquiera puede elegir de entre el amplio abanico de faltas prohibidas cuál le va. De hecho, es divertido hacerlo. No hay traición ni pesadez, sólo levedad en unas faltas que sirven para deleitarnos, para no aburrirnos.

 

¿Por qué no son capitales tus 7 pecados?


Los pecados originales, siempre sujetos a los dogmas católicos, han perdido su posición privilegiada en el mundo, su carácter capital. Ya no son nada, sólo reminiscencias de una tradición ridícula e inútil.

 

Entonces llega 'La identidad invisible': un paso más allá, un reconocimiento del voyeur contemplando escenas inquietantes de seres femeninos. Y digo inquietantes porque dejas muy abierta la interpretación al espectador.....


Efectivamente, en estos cuadros se hace obvia una primera lectura, la de la literalidad. Reconocemos en seguida las formas, los personajes femeninos, las acciones domésticas. El juego consiste luego en querer ir más allá y descubrir realmente qué es lo que esconden esas imágenes en apariencia normales. Después de un rato entendemos que algo no cuadra. Son oscuras e inquietantes. No se sabe si es por cómo esas mujeres nos consienten la mirada o va más allá, hacia una clave que se nos insinúa pero no se nos revela.

 

Y el punto final, por ahora, lo plantea la serie “La ciudad invisible”  que lleva al pintor y al espectador voyeur de lo más íntimo a un gran escenario abierto, en el que tiene más que contemplar.....

 

“La ciudad invisible” supone la evolución lógica de “ÚBEDA, de cerros y otros lugares”. Pero este nuevo paraje ya no es igual que su antecesor, supone un cambio, un paso en otra dirección. Elisa Falcón Lisón, quien escribió los textos de ambas exposiciones, lo explica con mejores palabras: 

 

“Hasta la orilla de la ciudad invisible (pues esta ciudad, sin duda, tiene mar), las olas han arrastrado el bagaje de las experiencias anteriores, del camino de indagación necesaria que ha traído al pintor hasta sus costas. A pesar de su juventud, la constancia en el trabajo, la perseverancia, la tenacidad, le han hecho aprender, hace tiempo, que no sirve renegar de lo pasado, desentenderse, abdicar. Que el aprendizaje es un proceso continuo, que el crecimiento nunca se detiene, que el reciclaje y la reinvención son armas a favor del creador. Todo trabaja para hacer funcionar la misma maquinaria."


Siempre vuelvo atrás y reviso lo superado, es una manera de saldar una cuenta pendiente que nunca acaba, un compromiso de aprendizaje que nunca llega al fin. Desde luego, hay constantes que permanecen inalterables: El voyeurismo, el misterio, cada vez más obvio y amenazador, y los personajes, que siguen siendo los mismos de siempre, aunque se encuentran en una tesitura diferente. Las cuestiones no han variado, en cambio, los escenarios y las inclinaciones sí. La realidad se descompone, se fragmenta pictórica y conceptualmente para plantear esos problemas desde otra óptica.

 

…. pero sigue robando momentos íntimos ….


Sí, estas imágenes siguen saliendo de esa captura lúdica y traviesa, pero ya no es suficiente con ser testigo y cazar un momento. El interés se complica. Resulta más difícil dar con nuevos instantes que posean la magia de lo relevante.

 

Supongo que esta pregunta es políticamente incorrecta pero, ¿en qué serie has notado una mayor evolución artística?


Cada una de las series supone una evolución, sirve como peldaño para seguir ascendiendo hacia un objetivo aún no visible pero latente. Cada nuevo trabajo adquiere mayor madurez. Ahora echo la vista atrás y me parece que lo recorrido está bien, pero no es suficiente. La perspectiva hace que con el tiempo las cosas ya pasadas cambien. 

 

Además, no me gusta suponer que las evoluciones se dan en un momento determinado. Creo que la evolución es un asunto continuo. Incluso cuando nos estancamos en algo, aunque no nos demos cuenta estamos superando esa barrera, sólo que el tiempo en encontrar los mecanismos que nos ayuden en la labor es mayor.

 

¿Y dónde está, conceptualmente, el Artime actual?

 

Pues sigo devolviéndole a la realidad lo que tiene de increíble y sinietra con nuevos procesos que se amoldan a la catalogación de la memoria.

 

'Traumatología infantil' es la última serie que has presentado. Se trata de dibujos de pequeño formato en el que retomas escenas y personajes de tu infancia. ¿Cuántas obras pertenecen a esa serie?

 

En torno a unas sesenta piezas. La gran mayoría son dibujos de mis muñecos de niñez realizados con los mismos crayones con los que empecé a dibujar. También lo conforman tres lienzos al óleo que presentan tres acontecimientos chocantes de mi propia infancia. Y para terminar, realicé una serie de retratos de los personajes de dibujos animados con los que crecí.

 

En ella conviven obras con una técnica distinta. Me parecen muy peculiares los dibujos hechos con lápiz. Rompen por completo el estilo pictórico que venías trazando.

 

Los estilos están para romperlos. Con cada serie siempre he tratado de sorprenderme a mí mismo, de buscar nuevos intereses, nuevas metas. Jugar con la técnica es algo en lo que creo que ando constantemente metido, sólo que en esta ocasión pasé de la pintura al dibujo. Y tenía una razón: no podía retratar los juguetes que me pertenecieron si no lo hacía con los crayones con los que empecé mi andadura.

 

Tras una etapa eminentemente espectadora de otros, ¿supone una reflexión interior partir de tu propia infancia?

 

Supone una aproximación a la reconciliación con un pasado para mí traumático. Entendiendo que crecer ya de por sí es un trauma, yo he tenido la desgracia de crecer en un lugar, para los demás, de ensueño. Ese juicio hacía que todos viesen la belleza que me enmarcaba y no las señales de un dolor que me acompañó hasta hace poco. Ahí estaban las tiritas, cubriendo las heridas, pero nadie las vio porque éstas se integraban a la perfección en el paisaje paradisíaco.

 

Como respuesta, me creé una escapatoria, un mundo lleno de personajes y juguetes. Abandonar a mis compañeros de batallas, esos que me acompañaron en mi crecer, fue otro trauma, supuso la pérdida total de una inocencia que jamás recuperaré. Volver a ellos ha sido una forma devolverles el lugar y el reconocimiento que merecían justo antes de que se esfumasen de mi memoria para siempre.

 

¿Cuál ha sido la más exitosa de tus series?

 

Si valoramos la opinión de la gente, posiblemente “La ciudad invisible” fue la serie que más alabanzas cosechó. A nivel comercial, ninguna ha funcionado tan bien como “Traumatología infantil” y sus dibujos, todo un descubrimiento. ¿Para mí? Creo que lo mejor aún está por venir. Y espero que siempre sea así.

 

¿Y qué análisis haces de ello?

 

Que detrás de tanta melancolía empozada se esconde un gran optimista.

 

Entrando en el mundo expositivo, ¿cómo mueves tu obra? ¿Tienes agente o es autopromo?

 

Siempre me he movido de una forma muy intuitiva. Yo trato de autopromocionarme, aunque eso me produzca más de un quebradero de cabeza. Este mundo no es fácil, sobre todo para alguien que no busca que lo enchufen ni pretende que se le conozca por su cara. Yo siempre me he esforzado por que sea la obra la que hable, la que se vea. Para mí, el trabajo es ése.

 

Por suerte, siempre me han salido las cosas justas en los momentos adecuados. Y bien es cierto que uno ha de saber buscarse el guiso y atrapar las oportunidades cuando se le presentan. Yo no tengo el don de la velocidad al verlas venir y se me han escapado un par de ocasiones buenas, sin embargo, caminos hay muchos, y por suerte, yo me estoy labrando el mío de la forma más honesta que he encontrado.

 

Y si andamos un poco más lejos de la pintura, nos encontramos con el Artime escritor. ¿Bebe de las mismas esencias que el pintor?

 

No, aparentemente son dos personas completamente distintas. Lo cual me supone un gran alivio porque he conseguido echar para afuera cosas que con la pintura no podía.

 

¿Para cuándo un libro escrito e ilustrado por ti mismo? Un 100% Artime

 

Aunque parezca extraño, nunca me lo he planteado. Siempre he querido diferenciar mi actividad literaria de mi actividad como artista plástico, aunque se contagien la una de la otra. Creo que esto responde a que mi deseo es preservar la esencia de estas dos partes que discurren en paralelo pero que tímidamente se dan la mano.

 

¿Qué te aporta cada una de las disciplinas por separado?

 

Siempre he dicho que con la escritura soy mucho más descarnado y duro. Construir microrrelatos me ayuda a calmar la furia interior, exorcizar los miedos y pensamientos que envenenan mi cuerpo. El ejercicio consiste en exagerarlos, deformarlos hasta su extinción. En cambio, con la pintura logro conciliar, apaciguar, comprender. 

 

Muchas gracias, aprovechando la coyuntura, por tu activa participación en el fanzine con los artículos de literatura. Vamos con el test rápido ¿Bocetos o directo al tajo?

 

En primer lugar he de dar las gracias yo (aunque esto no convierta esta parte del test en rápido) por aceptar los artículos y creerlos convenientes para su publicación en CanariasCreativa. Y ahora, la respuesta: Directo al tajo.

 

¿Óleo o acrílico?

 

Óleo

 

Banda sonora para trabajar

 

Magnolia (Por ceñirme a la pregunta, porque si no te diría: The New Raemon, Arcade Fire, Fanfarlo, Coldplay, Sufjan Stevens, Love of Lesbian –en español–, Aaron, Antony and The Johnsons, Belle&Sebastian, Najwajean, y últimamente muy mucho Grenouille… Como ves, yo esto no lo sé hacer rápido)

 

¿Y para celebrar el final de un trabajo?

 

No hago esas cosas, me pongo a trabajar en el siguiente (o si acaso descanso).

 

Un instante a pintar....

 

Uno distraído.

 

Alguien a quien pintar

 

Últimamente me atrae la gente anónima (para mí).

 

Un sitio donde sueñes exponer…

 

Aspiro ir pasito a pasito. Así que ahora sólo sueño con una individual en algún espacio bonito en Gran Canaria.

 

Un maestro que te haya dejado huella y por qué...

 

Jose María Yturralde, porque, además de respetarlo como persona y gran artista, ha sido de los pocos profesores que me han animado a luchar por esto.

 

¿Se puede vivir del arte en Canarias?

 

Se puede malvivir.

 

Una inspiración

 

Un reflejo.

 

Un referente internacional

 

Sophie Calle.

 

Uno nacional

 

Marina Núñez.

 

Y otro regional

 

Juan Gopar.

 

¿A medio plazo?

 

Seguir trabajando.

 

¿Algo más que añadir?

 

Gracias por ofrecerme esta oportunidad.

 

Pues muchísimas gracias, nuevamente, y mucha suerte en la andadura.

 

 

Los fantasmas caminan de día
Óleo sobre tela.
200 x 137,5 cm.

 


La réplica
Óleo sobre lienzo.
100 x 153,8 cm.

 

Rothenburg
Óleo sobre lienzo.
162 x 114 cm.


A través del espejo
Óleo sobre tela.
146 x 146 cm.

 

Deconstrucción Gallina
Crayón sobre papel.
19 x 26,5 cm.

 





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